Tiempo de incertidumbre

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Asistimos al año electoral más incierto de la historia de la democracia española. El tradicional bipartidismo del PP y PSOE toca su fin en las próximas elecciones municipales y generales. La irrupción de partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos ha dinamitado las mayorías, desafiado el actual sistema de partidos, y sembrado la incertidumbre en la sociedad.

En este nuevo escenario político, los dos grandes partidos tienen asumido que tendrán que repartir el pastel político de forma equitativa al número de votos de sus opositores y pactar también el tamaño del trozo. Y para eso, es necesario que sean capaces de reconocer sus errores y continuar la depuración de sus representantes imputados, todo ello en el camino de la honestidad y transparencia que demandan los ciudadanos.

El partido del gobierno deberá convencer con argumentos veraces que, una vez tocado fondo, las cosas van a ir mejor para los millones de personas en paro; y la oposición tendrá que transmitir, con criterio científico, propuestas económicas capaces de ilusionar con un futuro profesional y personal a la ‘generación perdida’ en la que me incluyo a mi pesar.

Pero no es fácil lograr la credibilidad de la gente. Por un lado, habrá que ver si PP y PSOE han aprendido la lección y captado el mensaje transmitido a través de las redes sociales y encuestas. Por otro, deberán decir con honestidad con qué partidos pactarán en el caso de necesitar votos para gobernar las ciudades, las autonomías y el Gobierno de la Nación. Los ciudadanos del País Vasco y Navarra ya tienen claro que votar a Podemos es votar independencia, porque sus líderes así lo han manifestado. Y el resto de los ciudadanos españoles, ¿saben con quién van a pactar sus partidos favoritos?

Nos encontramos por primera vez expectantes y desorientados ante el nuevo horizonte político e incapaces de vaticinar con certeza quién será, de entre todas las opciones que se presentan, los candidatos que nos guíen hasta el final del túnel en los próximos cuatro años. Ante esta situación se respira incertidumbre e intranquilidad, no sólo en las conversaciones de la calle sino también en editoriales y tertulias de los medios de comunicación. Y sólo la autocrítica y el propósito de la enmienda podrán devolver la credibilidad en los políticos, porque no es cierto que todos sean iguales. 

Photo by Emily Morter on Unsplash

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Y 2 años después seguimos con la incertidumbre…

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