Crónicas made in USA (5)

S.O.S. ¡Me mudo!

 

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Buscar alojamiento en internet no difiere esencialmente de comprar ropa: lo metes todo en la cesta aunque al final no pagues nada. Pero si intentas hacerlo desde Craigslists, eso ya es jugar en otra liga.

—¿Desde cuándo el patio trasero o los azulejos de una cocina es lo más representativo de una casa? —le comento indignada a mi compañera de piso alemana, que me mira extrañada detrás de una enorme ensalada.

—¡Al menos, en Idealista,—le digo a sabiendas de que no me entiende nada— te preguntan si echas de menos alguna foto! Y le comento divertida que hace tres años retiraron un anuncio que intentaba alquilar un banco de la calle Goya de Madrid por setecientos cincuenta euros. Con una enorme dosis de ironía decía: “Adelántate y alquila la casa que tendrá todo el mundo en España en unos años. De estructura clásica, con acabado de madera y hierro, este estilo de vivienda ya está triunfando entre los ciudadanos de países como Grecia, Portugal e Italia”. Lástima que Heidi no entienda una palabra de lo que le digo.

En Craigslists no alquilan bancos de la calle, básicamente porque en Estados Unidos son casi inexistentes. Sin embargo, sí te puedes encontrar una habitación con un vestidor enorme y una china dentro. Parece mentira, pero no lo es. Una de las casas que visité antes de encontrar la definitiva, pertenecía a un hombre de casi ochenta años que necesitaba alquilar uno de sus cuartos. Con lo que yo no contaba era que dentro del armario del dormitorio había una cama con una asiática durmiendo la siesta. —Cuidado, que está descansando —me advirtió el señor. Mi visita, Narnia incluida, no duró más de dos minutos.

Hoy me mudo a mi nueva casa pero antes tengo que ir a la de mi amiga coreana que me guarda amablemente mis cosas. Nadie responde al timbre. No está en casa a pesar de que le he avisado repetidas veces. <<Estos asiáticos, no son lo que eran>>, pienso cabreada. Un amigo ha venido a ayudarme con el traslado y para solucionar el problema ideamos un plan entre emprendedor y creativo: con mi tarjeta de crédito abrimos el cerrojo de una de las ventanas y utilizamos su cinturón, atado a un radiador, para mantenerla abierta. Finalmente, conseguimos sacar todas mis pertenencias por la ventana, como si fuéramos ladrones robando en una casa. —Pa habernos matao —le digo a mi amigo, que entiende algo de español por parte de su madre cubana.

Una vez en la calle, cargados de cajas y maletas, nos percatamos de que hay un coche patrulla en la acera de enfrente.

—¡Oh, no. Nos han visto! —digo con voz temblorosa, pues la policía norteamericana no se anda con chiquitas. De pronto, uno de los oficiales se baja del coche y se acerca a nosotros.

—Chicos, ¿a dónde vais tan cargados? —nos pregunta con un tono inquisitorio.

—A mi nueva casa, señor, estoy de mudanza —contesto educada y nerviosa mientras sujeto una pesada caja por cuya tapa asoma, para mi bochorno, ¡uno de mis tangas de Minnie Mouse! ¡Horror! El agente se percata de mi apuro y comienza a reírse. ¡Menos mal!

—Daos prisa, en quince minutos esta calle va a estar cortada por el concierto de Rihanna —nos informa.

¡Uf, por los pelos! Mi amigo y yo nos reímos a carcajadas de esta esperpéntica situación.

Por fin en casa, rodeada de bolsas, cajas y paquetes, sin saber por dónde empezar a ordenar. Pero ya, si eso, mejor lo pienso mañana.

Photo by Greta Schölderle Møller on Unsplash

Un comentario Agrega el tuyo

  1. CUCA dice:

    A mi mi madre me ha regalado ropa interior de Hello Kitty hasta los 30 años jajajajja

    Me gusta

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